martes, 2 de junio de 2009

Hasta que el tiempo se pare, azul, verde y violeta

Pero mi pie anclado a la tierra te esperará, envuelto en el falo del universo,
día a día, su sombra cubrirá la vulva de esta ciudad,
y eternamente hará el amor con el ser, a cada amanecer…
Por las noches las estrellas iluminarán al hijo pródigo,
caída ya la manzana sobre nuestros cuerpos, hará despertar al hambriento gusano,
sed de hambre, hambre de sed… y un instante será un todo eterno,
dará origen a la vida, a la muerte, al amor…
La explosión de vida, una gran eyaculación dará paso al hombre:
venas, sangres, vísceras… fluidos recorrerán nuestros cuerpos…
Y anclado a la tierra por el paso quebrado,
pisará donde otros ya pisaron, bajo la sombra del yugo...
Y mi alma permanecerá eterna junto a tu rostro,
mientras miles de estrellas salvajes iluminan fugazmente nuestro camino…
Eternamente junto a ti, perdidos por las galaxias que forman este universo.
Otros vendrán y se irán,
pero nosotros permaneceremos eternos en nuestros recuerdos,
hasta que el tiempo se pare, azul, verde y violeta.

viernes, 3 de abril de 2009

A quien le interese...

Ayer fue uno de los días más importantes de mi vida. Por primera vez recitaba un poema en público, e iba a ser sometida al escrutinio de mis expertos oyentes. Salir a recitar un poema de corte erótico como "El banquete" delante de consumados poetas y escritores me hacía sentir desnuda ante el público. Pero lo hice. Salí, me escudé tras el atril, le dediqué el poema a mi marido, y comencé a leer... lo más gratificante: ser aplaudida y felicitada por todos y cada uno de los asistentes, que me animaron a seguir escribiendo y colaborando con ellos. A todos ellos gracias: a Maria José Arques por haberme permitido entrar en el universo aucaniano; a Trinitario, por haberme dedicado tan hermosas y tranquilizadoras palabras; a Sergio, por su interés y palabras de ánimo; a Manuel Parra, por animarme a seguir y ofrecerse a leer todos mis poemas; a su esposa, por la grata velada que pudimos compartir; y al resto de miembros y personas que asistieron al recital. También agradecer a Maria José Lopez todas sus palabras de apoyo y su ilusión por todo lo que hago; a Octavio, por haberse acordado, a mis Joses (Josemaría y Josebel) por mostrarme su interés en el ágape; a Maricarmen por seguir mi blog. Y por supuesto, mi más sincero agradecimiento a Agi, por apoyarme en esos momentos de tantos nervios, y cómo no, a mi marido José Manuel, sin el que mi voz se perdería en el silencio de las noches, y mis escritos se quedarían guardados en un cajón. Gracias a todos.

miércoles, 11 de marzo de 2009

A Patri, una futura mamá

Tienes en los ojos niña
el brillo de un hilo de plata,
el esplendor de una lluvia de estrellas,
el fulgor del lucero del alba.

Tienes en los labios niña
la sonrisa sonrosada,
pétalos cubiertos de gotas
del fresco rocío de la mañana.

Tienes en el pecho niña,
el murmullo de un arrollo de agua,
el son del latir de un corazón,
y un suave aleteo que lo acompaña.

Tienes en tu vientre niña,
un tesoro escondido de oro y plata
de rubíes y piedras preciosas,
de aguamarinas y esmeraldas.

miércoles, 11 de febrero de 2009

Tarde sin ti...

La nieve de tu ausencia me ha vencido
esta tarde de otoño.

Permanece
el calor de tu voz en mi memoria
y en mi frente asombrada se despiertan
las huellas de tus ojos.
¡Qué vacías mis manos, qué indefensas
alejadas de ti!

Inútilmente
te buscan y rebuscan por un aire
acerado y hostil: manos de ciego
acariciando muros sin sentido.
Un violento silencio se derrama
sobre mi alrededor.

Tan sólo escucho
la amargura implacable de la lluvia
grabando en los cristales el mensaje
de mi propia intemperie.
Me duelen los rincones de la casa
ausentes de tu risa y de tus pasos,
oscuros sin tu luz, irremediables
en su extraña orfandad.

Una tristeza
incisiva y sutil se ha apoderado
de muebles y de cuadros, de las pequeñas cosas
que llenan nuestro mundo. ¡Qué grises me parecen
sin la honudra vital de tu presencia!
Para alejar mi soledad contemplo
tu permanente hueco en el espacio:
desocupado está, pero conserva
tu cálido latir las vibraciones
de tu serena imagen nunca ajena.

Dan las horas en el viejo reloj.
Ha cesado la lluvia.

Nuevamente
los pájaros invaden mi silencio
y todos los confines d emi entorno
recobran su perfil esperanzado.
Las luces de la tarde se sumergen
en un tenue letargo.
Sé que estás ya muy cerca: presiento tu regreso
por esa brisa alegre que ha agitado los álamos.

Tarde sin ti, Antonio Porpetta

lunes, 9 de febrero de 2009

sólo soy un fantasma...


La mujer que había dentro de mí murió aquella misma noche. Bajo la lluvia. Dentro de aquel coche. En aquel mismo instante. En aquella curva maldita en la que tantas veces te había repetido las mismas palabras: “Cari, cuidado, no corras, frena un poco que me da miedo”. Desde entonces no soy más que un fantasma que recorre las callejuelas de este cementerio recitando tu nombre… Haciéndome la misma pregunta incesante: ¿por qué me quedé en casa aquella noche?