miércoles, 12 de agosto de 2009

... y se marchó...



Se fue.
Sigilosamente.


Bajó uno a uno los peldaños que descendían hacia el jardín comunitario, y se marchó.

Para siempre.


Creía que lo nuestro era de verdad, una historia de amor de esas que llenan los cines, revientan taquillas y transforma el amor en productivo merchandising…


Pero se fue.


Quién me lo iba a decir hace tres años, cuando nuestros caminos se cruzaron. Él, sentado sobre un banco, dejaba que el sol le acariciase esa carita tan dulce. Yo, atareada como siempre, llegaba tarde a una cita, una de esas tantas que acaban en un simple café y un “ya te llamaré… si eso”. De pronto me miró, y esos ojos me hipnotizaron de tal manera que sentí como un pellizco en el estómago…


… y supe que él me haría más feliz que ningún otro hombre…


Tres años ha durado nuestra historia. Tres…


Ingrato, después de haberle servido día a día su comida favorita, de haberle dado todas las caricias del universo, todos los besos que me guardaba sólo para él… de haberle colmado de mimos y atenciones…


Tal vez debería haberte hecho caso, Fermín, pero caparlo me resultaba demasiado cruel.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Siento la necesidad de pedirte perdón por lo del esflog... pero creo que te pasaste un poco... aunque tengas toda la razón del mundo... pero exponer tus pensamientos debajo de una foto nuestra no me pareció nada apropiado... una cosa es aludir a una persona como hice yo en mi blog y otra es aludirla directamente con una imagen...

Así que ... he aquí mis disculpas...

;)

Christine dijo...

En primer lugar te pido también disculpas, pues también tienes razón. Me dejé llevar por el impulso, y créeme que creí que jamás leerías esas entradas. Y en segundo lugar acepto tus disculpas y te doy las gracias por ello. No se volverá a repetir. Dejemos que el tiempo haga su labor.

Anónimo dijo...

:)

Dejemos que el tiempo haga (si eso) lo que nosotras no sabemos hacer...

pd: preciosa entrada...